jueves, 9 de octubre de 2014

LOS VIKINGOS SAQUEAN CAJA MADRID





Siento vergüenza de mi país.  Los bárbaros que  saquearon  Caja Madrid, ahora Bankia, fueron mucho más allá de lo imaginable. Un total de 86 exdirectivos utilizaron tarjetas  opacas, emitidas al margen del circuito legal,  para costear sus comilonas, caprichos y gastos personales. Ana Botella  figura como usuaria de estas tarjetas con un gasto de 58.000 euros. La cifra estimada, según documentos de la Fiscalía anticorrupción, asciende a 15,25 millones de euros desde 1999 a 2012. Alguno de estos directivos llegó a despilfarrar  hasta 80.000 euros.

Los autores de este pillaje  no son los vikingos,   aquellos jinetes que iban  a caballo y  llevaban cascos con cuernos, aunque  se les parecen mucho. Los  vikingos de este siglo,  visten   traje de Zegna, corbata,  llevan un   Rolex y  mokasines de lujo, por lo demás, son  igual  de peligrosos que  un ejército de vikingos genuinos.
La situación financiera por la que atravesaba Caja Madrid en sus últimos tiempos, considerada por los analistas como bono basura en 2008,  era comparable con la situación que vive  un país  en estado de sitio, donde   la población  saquea almacenes y  supermercados porque todo es un caos , el  escenario perfecto para que  saqueadores  y  desaprensivos actúen a sus anchas. 


 

Esta  imagen, es de ciudad argentina de Rosario en 2012, cuando centenares de asaltantes    saquearon    almacenes y supermercados.   No cabe duda que esta estampa, es el fiel reflejo de los banqueros que han saqueado Cajas y Bancos en nuestro país. Si en lugar de ir en chandals y camuflados con capuchas, fueran vestidos con traje y corbata y un Rolex, en España serían respetados e incluso impunes. Sin embargo estos asaltantes de Rosario, podrían ser perfectamente Rodrigo Rato, o Miguel Blesa cuando saquearon la Caja Madrid.  También  son la viva imagen de  Exdirector General Jose Maria Loza, y  sus expresidentes  Narcís Serra y Adolf Todó  desbalijando   Caixa Catalunya,  o  los 4 saqueadores de  Caixa Panadés,  Ricard Pagés, Manuel Troyano,  Santiago Abella y Juan Caellas.
La  imagen podría incluso acompañar  la  crónica del robo a  Novogalicia por parte de  José Luis Mendez López, José Luis Pego, Alonso Gregorio Gorriarán Laz, Oscar Rodríguez  Estrada, y Javier Garcia Paredes. Como rey de los carroñeros y para acortar una  lista interminable, el hombre de la imagen inferior  que está empujando un carro con el botin, podría pasar por  el mayor ladrón de todos, el Ex Gobernador del Banco de España, Miguel Angel Fernandez Ordoñez,  alias MAFO.

 
El robo por hambre o necesidad se puede disculpar,  pero que roben  “personajes” con sueldos millonarios y dietas que muchas veces superan su sueldo anual, es  patético y desvergonzado. Ahora  nadie parece extrañase, de que altos Directivos y Consejeros  de las Cajas,  robaran los ahorros  de modestos clientes con las famosas  Participaciones Preferentes y  liquidaran hasta el último euro con el cobro de  indemnizaciones  millonarias y las famosas tarjetas black que salen ahora a la luz. La idea en aquel entonces,  era de “sálvese quien pueda”.

Al igual que en un  país tercermundista, los saqueadores de las Arcas Públicas, siguen  en puestos de poder aunque hayan dimitido. Por algo se inventaron   las puertas giratorias.
Cuando en el 2008, los bancos se lanzaron a colocar Preferentes a todo el que tenía unos ahorros, empezó el caos en un país que ya estaba debilitado y endeudado a causa de la burbuja inmobiliaria. Las Participaciones Preferentes, alimentó  durante unos años a los carroñeros  financieros, y  al igual que este tipo de animales, se nutrieron  de  presas pequeñas  y débiles, o incluso sin vida. Para despedazarnos actuaron  en grupo siguiendo el ritual  que utilizan estos  animales con sus presas. Bajo la consigna del  cuervo mayor, alias MAFO,  todas las Cajas al unísono  se repartieron el botín de   nuestros ahorros.  Los cuervos principales fueron estos:
 
Siento escalofríos cuando veo  que el  país está en manos de un rebaño de analfabetos funcionales, que  manejan la política, la macroeconomia y las finanzas del país ofreciendo como única salida a la crisis, el consumo desaforado,  mientras los jóvenes están artos de  acumular títulos y masters que no les sirven para nada.  Desde esta cachambrosa perspectiva, no  saldremos de este limbo ni aportaremos nada útil a las generaciones venideras. Ningún legado  que  deje la  ciudanía vía  impuestos para contribuir al bien común, será suficiente para alimentar la codicia de quien nunca tiene suficiente y necesita robar  sistemáticamente hasta acabar con todo.  


No tiene sentido  por tanto,  sacrificar nuestro    bienestar,   renunciar  a encender la  calefacción en invierno pasando frio , llevar a  nuestros   hijos  a la cama sin cenar,   reducir  al mínimo  el consumo de agua y de luz en nuestros  hogares, empobrecer nuestra alimentación, sacrificar  el master de nuestra hija,   o   que una persona  minusválida  despida  a su  cuidadora,  todo resultará  inútil si los depredadores de lo público no reciben un castigo ejemplar.
Confío  que este país maltrecho y  tercermundista, resurja algún  día de sus cenizas y nunca jamás se escriba  una  historia tan  negra como la que estamos viviendo.  

Luisa Vicente Santiago

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