domingo, 26 de agosto de 2012

Carta de una psicóloga estafada a los estafad@s por la banca española

A los estafados por la banca española, con el ánimo de ayudarnos a no perder el equilibrio personal o a recuperarlo.

Es normal tener síntomas físicos, emocionales y/o mentales ante una situación que nos frustra planes, nos hace perder la confianza en las instituciones y genera impotencia y rabia.
Es normal pero no deseable para ninguno de nosotros.
Incluso recuperar el dinero depende de que nos mantengamos lucidos. La lucidez disminuye con el dolor y las emociones negativas (tristeza, ira, miedo…  o lo que sintamos que nos invade al pensar en el tema).

Para mantener la lucidez ante la situación, dos consejos básicos que lo engloban todo.

NO dejo que la mente negativa tome el mando en mí.

No pienso todo el tiempo en esto.
No me voy diciendo que perderé el dinero, David contra Goliat, que no va a servir de nada lo que haga.
Freno estos pensamientos desesperanzadores (crean en  mi cuerpo alarma y este responde con taquicardia, dolor de cabeza, insomnio, acidez de estómago, tensión muscular… o cualquier otra molestia).
  El  cuerpo ante cualquier alarma me prepara para atacar o huir y como no puedo  hacer ninguna de las dos cosas, me encuentro mal. Por ahí no voy bien.

Al contrario: pienso que SI es una estafa, que SI es ilegal, que es injusto, que son corruptos y cínicos , que  nos toman el pelo y nos manipulan, sin olvidar  que somos una legión de ciudadanos, más los no afectados que están escandalizados y con los que podemos contar si lo hacemos bien.
SI pondré toda mi inteligencia y lo que haya que poner al servicio de acabar con esta pesadilla.
Este tipo de pensamiento pone las pilas y me pone en alerta para tener ideas y actuar, pero no me alarma.

Esta pesadilla  NO ES lo más importante que ocurre AHORA en mi vida. Ya estuve  antes en otras batallitas y aquí sigo y algo sé.

SI encaro y acepto mis emociones negativas.

Me siento a ver la ira que siento o el miedo o la desesperanza ante la incertidumbre, no hago ver que no pasa nada.
Veo si me enfado más menudo con los cercanos, o lloro más, o como  o bebo o fumo más, o duermo menos, o he descuidado otras cosas que me convenían.
Me observo y procuro rectificar.
Y al hacer esto pongo conciencia, lo que conlleva a que mi mente se calme y disminuya la mala emoción.

El nerviosismo es energía convertible en actividad.
La ira es energía convertible en actividad.
Haré todo lo que he dejado de hacer estos meses, y haré más cosas. No para “ estar distraíd@ “, al contrario, para tranquilizarme y estar mejor. La música me pone bien, la bici, el gimnasio, hablar con los amigos, mirar el mar, comer con calma, trabajar bien, estar atento a los que quiero, hacer el amor, reír, usar la ironía con “los malos “, observar lo pésimos actores que son y cómo ya no me engañan.


Estas actividades me renuevan y me aportan  energía.
 Me da pereza, pero elegiré lo que quiero hacer y lo haré.
 La desesperanza y la depresión son peor, porque son falta de energía.

Participaré en todas las acciones que me parezcan bien y animaré a otros afectados a colaborar.

El objetivo no es sólo recuperar mi dinero, es aprovechar la ocasión para, juntos, mejorar la sociedad en que vivimos. ¡Así no puede seguir.

Núria Merín Llaquet








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